
De mis soledades vengo... donde se desvanecen mis ánimos y se pierden los sueños;
Colgados en ganchos de anhelos que mueren y empantanan de ponzoña los deseos.
De ese rincón del olvido, testigo de mis ojos cansados por mirar al vacío,
por liberar cálidas lágrimas, que se deslizan por las mejillas con suspiros
que no siempre encuentran justificación, descanso y motivo
cuando se estrellan en las hojas y emborronan lo que escribo
Del estado marchito que a veces me encuentro… en mi habitación… recluido
sujeto a continuar derruido; de ahí vengo... de sufrir la ausencia de alguien...
y de esperar con los últimos bríos… que se van apagando con el ultimo olvido
De esas noches extensas y calladas, en las que solo hay preguntas disueltas.
De las soledades que a veces abrazo y suplico no se queden más tiempo.
De esos constantes desvelos, en los que puedo sentir las heridas…
Y preguntar… Dónde se ha ido... mi entusiasmo y lo mejor de mi vida.
De ahí vengo... de mis paseos cotidianos en los que pareciera que solo yo existo.
En los que vuelvo a encontrarme a mí mismo y decido comenzar de nuevo...
Y sin pretensiones de hacerlo porque así sea el juego; de mis soledades vengo
y hacia ellas regreso…