MI CONDENA "VIVIR SIN CADENAS"



Ayer me estuve acordando de aquellas primeras sonrisas vuestras que quedaron a fuego grabadas en mis ojos tras el paso de los años y que aún hoy consiguen que prendan en mi pecho un nudo que ahoga mi corazón, un corazón ya envejecido por la ausencia de teneros.

Desde mi marcha anhelo, la ausencia de sus caricias, de sus caprichos y sonrisas, en mis ojos, en cada mirada mía, los busco entre la gente allá por donde voy; es la luz que me iluminan, por los que se abren al amanecer cada mañana... Sus sonrisas... aquella que se clava en un corazón que ansía sus caricias... mi corazón... cómplice de mis sueños.

Ilusiones que aún rondando los límites del olvido y del quebranto permanecen presente en mi vida, una vida que parece cada vez más absurda. Son vanas esperanzas que se aferran a un imposible que se hace evidente en cada día que pasa.

Hoy, nuevamente, veo correr dolorosas lágrimas por las mejillas de su madre, las sequé con los temblorosos dedos de mis manos; volví a tragar amarga saliva que se une en su triste divagar a silenciosas y ocultas lágrimas que mis ojos derraman para mis entrañas, gritando al cielo con muda voz cuanto siento.

Y quedaron en estéril intento los abrazos que querían consolar nuestro dolor, huérfanos de vuestro encuentro; por miedo a ser rechazado, tal vez... qué se yo... Otra vez, se escaparon ávidos besos de mi boca que nunca llegaron a rozar sus delicados labios, rosa blanca, se perdieron en la fría indiferencia o en la arrogante cobardía, quizá... qué más da...


Es mi condena vivir sin cadenas que mis manos aten, mas el destino se encarga de hacerlo