A LAS PUERTAS DEL RECUERDO

                                                                           AMANECER
                                                            Hoy me levanto contento, tengo un pensamiento
Desde mi balcón asomado algo mis ojos divisan
Unas luces tenues,rojas alteran mi vista,
 muy lejos parece que avisan.
Se aclara el rojo y se altera la luz y la brisa

-Que inmensa hoguera ilumina el cielo-

El rojo se difumina y mezcla rápido,con sentimiento!
Dando luz azul y clara, mezcla de pensamientos.
Abriendo el paso al amanecer del puro anhelo.

                                                                                                    
EL LLANTO
Los hombres lloramos a menudo
colgados de indecentes pensamientos
quizás la ilución la perdemos
quizás los miedos que tenemos
Yo he llorado muchas veces
y no me avergüenzo de ello
unas de felicidad otras de miedo
Pero no hay llanto más profundo
mas largo, mas lejano, mas extraño
y mas humano
que el llanto que dice adiós
Yo quiero recordaros siempre así
tal como os deje cuando me fui
vuestra imagen en mi mente se clavo
yo quiero recordaros siempre así
desde el ultimo día que me despedí
Mis días pasan despacio y lentos
pero llenos de vuestra voz y recuerdo
mi corazón ansia veros de nuevo
mas no es necesario veros ni teneros a mi lado
solo basta con cerrar mis ojos
y pensar en vosotros, como un pintor
que un día pinto sus tesoros.

A LAS PUERTAS DEL RECUERDO


Ayer me estuve acordando de aquella primera sonrisa tuya que quedó a fuego grabada en mis ojos y que aún hoy consigue que prenda en mi pecho con pasión un corazón ardiente. Desde entonces, anhelo latente de mis ojos es reflejarla en cada mirada mía que la busca entre la gente allá por donde voy; es la luz que los iluminan, por los que se abren al amanecer cada mañana... Tu sonrisa... aquella que se clava en un corazón que ansía sus caricias... mi corazón... cómplice de mis sueños.
Ilusiones que aún rondando los límites del olvido y del quebranto permanecen presente en mi vida, una vida que parece cada vez más absurda. Son vanas esperanzas que se aferran a un imposible que se hace evidente en cada día que pasa.
Hoy, nuevamente, vi correr dolorosas lágrimas por tu mejilla, las sequé con los temblorosos dedos de una manos que temen tocarte aunque por acariciarte mueran en cada instante; volví a tragar amarga saliva que se une en su triste divagar a silenciosas y ocultas lágrimas que mis ojos derraman para mis entrañas, gritando al cielo con muda voz cuanto siento.
Y quedaron en estéril intento los abrazos que querían consolar tu dolor, huérfanos de tu encuentro; por miedo a ser rechazado, tal vez... qué se yo... Otra vez, se escaparon ávidos besos de mi boca que nunca llegaron a rozar tus delicados labios, rosa blanca, se perdieron en la fría indiferencia o en la arrogante cobardía, quizá... qué más da...