Todos los poetas al versificar, se permiten a veces,
alguna licencia, y yo, sin serlo, también quiero hacer uso de esa prerrogativa.
Esta noche he querido abrir aquella puerta que no
se debe de abrir, bajo el riesgo de que salga algún recuerdo que no haya
cicatrizado.
Miro un calendario... Igual que todos los
calendarios, con sus meses, con sus días, pero... no es verdad que sean
iguales. Quizá si, en que existen los días laborables de color negro, y los
festivos con su color rojo.
Pero... para el que lo mira... las fechas tienen
distinto significado.
Y lo voy mirando... y paso mis dedos suavemente
por el papel y me voy deteniendo...
24 de Diciembre, 17 de Abril, 10 de Octubre, 18 de
Febrero... Todas tienen un significado para mí. Un significado que no puedo
olvidar aunque lo intente.
Recuerdos que vuelan por las noches... silencios
incomprensibles… Palabras que vuelan por el
firmamento, estrellas que llevan un nombre, rostros que caen por la terrible
tormenta de arena, palabras que causan dolor, que hieren, que matan el alma...
Ya dije que no se debía de abrir la puerta de los
recuerdos, pero hoy necesitaba hacerlo para soltar lastre.
Y es que todos tenemos unas fechas en el
calendario que no son iguales, que tienen su historia y que a veces queremos
huir de ellas y no podemos.
Lentamente... cierro la puerta... y van quedando
atrás los recuerdos que esta noche me han acompañado. Y ha de ser así, porque
la vida nunca retrocede, siempre camina hacia adelante