Te despierta el tic-tac del reloj, la ducha del vecino o sus ronquidos, la lluvia, un portazo con mal humor o prisas, unas botas amartillando los escalones, un perro desesperado, algo inconcreto, el viento...Despiertas y de golpe se derraman entre las sienes los dilemas que anoche el sueño amainó.
Brincan, se exaltan, burbujean unos y otros -nunca van solos- sin que el razonamiento sea capaz de aplacarlos.
Entonces, se hace océano el desvelo y resignado huyes de la horizontalidad de la cama. Pero, insistentes, los problemas te siguen y ocupan, también, la raíz diurna de la verticalidad.
Hablo y no entiendo lo que digo
escribo y admiro mi expresión
pienso y lamento lo que deje de pensar.
Cuando deje de hablar, escribir y pensar
creo que habré abandonado esta vida.
Hablare bien... no diré nada
dejare de admirarme... al no escribir
pensare siempre lo mismo... dejo de pensar.
Por ello y en uno de mis locos pensamientos
al morir podría llegar la felicidad añorada,
al dejar de pensar, escribir y expresar...
A veces alguien me pregunta qué hago, qué busco... y no se qué contestar. Tal vez sea una combinación de muchas cosas o, tal vez, como pienso ahora, sólo espero encontrarme a mi mismo. Probablemente no sea la manera ortodoxa de descubrirse, de conversar con uno mismo, de realizar ese camino hacia el interior que a veces uno necesita realizar. Es como si para ver el tono de nuestra piel necesitáramos situaros junto a otros, frente al espejo.
No soy diferente a los demás: uno de tantos retales de soledades que forman parte del patchwork de la vida. Sombras de árboles de hoja caduca en otoño.
A veces alguien me pregunta qué hago, qué busco... y no se qué contestar. Tal vez sea una combinación de muchas cosas o, tal vez, como pienso ahora, sólo espero encontrarme a mi mismo. Probablemente no sea la manera ortodoxa de descubrirse, de conversar con uno mismo, de realizar ese camino hacia el interior que a veces uno necesita realizar. Es como si para ver el tono de nuestra piel necesitáramos situaros junto a otros, frente al espejo.
No soy diferente a los demás: uno de tantos retales de soledades que forman parte del patchwork de la vida. Sombras de árboles de hoja caduca en otoño.