La Iglesia de Santa María la Mayor, se encuentra en lo mas alto y en este capitulo quisiera recorrer el otro lado de Baena. En dirección hacia la placeta de Marinalba, a la que se puede acceder por la Calle Coro o por el Arco de la Villa.
Escribo y quisiera realizarlo desde el respeto y con el
interés de ofrecer un homenaje a los habitantes de sus barrios, a los baenenses
que más han sufrido la emigración y a las persona, porque no decirlo que en una
época de nuestra historia, han vivido olvidadas por los gobernantes espero que
en la actualidad esas barreras estén superadas. Me refiero a las dos Baenas,
desde la división por su ubicación y por el cauce del rio Marbella, que va
recortando el pueblo a partir de la Al Medina y delimitando por su cauce
natural el desarrollo urbanístico de esta zona y trasladándose la ampliación
hacia el norte, al llamado “Ensanche” y pasando esta zona a estar limitada
desprotegida e aislada del desarrollo, económico y táctico.
Por los Arcos que se encuentran en la Al Medina, Arco Oscuro
y Arco de la Consolación, se accede a la Senda Ancha, C/ Zapatería o Barrio del
Corralaz y extramuros de lo que era la antigua ciudad de Baena y por la C/ Coro
se llega a la Placeta de Marinalba y al Arco de la Villa que en ella se
encuentra, se pone fin a la ciudad amurallada y a su Barrio de la Al Medina.
Sé que hay personas de nuestro pueblo que no lo han
visitado y recorrido, unos por su juventud, por su desconocimiento y por su
falta de interés y algo de temor por lo desconocido. Jóvenes que han nacido y
vivido en una de las
dos Baenas desconociendo el encanto de
la otra, su historia sus calles sus rincones su costumbres. Que nunca han
paseado por la otra Baena, por la olvidada Zapatería o por San Juan, Paloma
rejo, Senda Ancha o San Pedro y Barrio del Corralaz.
En
la edad media eran barrios donde los Moriscos y judíos y personas que no tenían
noble cuna, eran obligados a vivir junto a las murallas del Castillo y poder
protegerse de las incursiones árabes en tiempos de la reconquista
Posteriormente se convertiría en Barrios obreros dignos,
pero a la vez semillero de las creencias libertarias que en el transcurso de
los siglos dieron motivos a los poderosos para tener las zonas establecidas,
revueltas y motines donde el Anarquismo y la necesidad, dio paso al olvido de
los gobernantes que en cada época existieron y que por tradición siempre ha
sido gobernada desde el poder religioso, real y poderosamente económico.
Relegando estos barrios al olvido y la marginación, asta el movimiento obrero
de nuestro pasado reciente, que desembocaría en la ya conocida guerra civil
donde la destrucción de sus Barrios obreros y posterior aniquilación de sus
vecinos según leemos en el libro “Baena Roja y negra.
Convirtiéndose en guetos
durante la posguerra, dando sentido a barrios como la cava y protagonistas de
la historia vergonzosa de nuestra emigración. Hasta nuestros días que gracias
al esfuerzo de sus vecinos y gobernantes, sus calles nada tienen que ver con
los de la posguerra. Si es cierto que el ritmo de mejora lo veo lento, al
contemplar muchas viviendas deshabitadas, solares sin construir, cerradas
muchas casas, tal vez sus vecinos
prefieren el progreso de la otra Baena, sus servicios, sus Bancos, Su
Ambulatorio, Sus tiendas y Supermercados, sus Colegios etc. O la muchedumbre
del “Ensanche.” O será el fantasma del abandono… Quisiera lanzar esta pregunta
a quien corresponda.
¿Por qué hay barrios que se convierten en guetos,
que da miedo pasear por ellos, que la delincuencia, droga y marginación campea
por sus calles? es delicado pero la historia siempre se repite y su degradación
comienza en barrios marginados de las dos Baenas. Estas reflexiones me asaltan
mientras paseo por estas calles, Senda Ancha, Zapatería en dirección a San
Pedro.
Me dirijo a la Plaza Vieja, pues el Sol esta en
lo alto y de nuevo el mes de Agosto hace de las suyas. Es curioso poder
contemplar un plano de nuestro pueblo y observar que esta rodeada de ermitas y
conventos.