LA SOLEDAD DEL NAZARENO


Por ello salgo de San Francisco sin decir nada, una Iglesia preciosa, un patio donde mis recuerdos se remontan al vino dulce de las confesiones del jueves Santo. De Jesús del Huerto por ser gran devoto, de sus Monjas de la Caridad con su labor extraordinaria, de los ancianos que pululan por su iglesia y te miran y preguntan constantemente con el calor y cariño que sus visitantes les den, pero que en la realidad están tan solos. 
Vuelvo a la calle.

Igual que el nazareno, por la puerta principal
Yo Vuelvo a la calle sin gente que mirar
Jesús con todo lleno, en el mismo lugar
El viernes Santo en la madrugà
La gente se agolpa para poderlo contemplar
Mas un viernes cualquiera, ¡que solo esta!
Tan solo los ancianos acompañándote están.


     Cuando salgo por la puerta esta sensación tengo y esas escenas vienen a mi mente cuando estoy en el aparcamiento del asilo y me transporto a esa salida de Jesús de Nazareno y la sensación la expreso tal cual la siento y sin querer herir la sensibilidad de nadie.